El calcio, clave contra la baja talla: el 11,6% de los niños sin lácteos la padece

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Una investigación realizada en Argentina encontró una relación entre la baja talla infantil y una menor ingesta de determinados nutrientes, con especial atención al calcio como factor diferencial en menores de cinco años.

La periodista Carla Sanhueza repasó el estudio que fue llevado adelante por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición junto a profesionales que integran PROFENI, un equipo especializado en nutrición infantil.

Los investigadores analizaron la alimentación de 5.286 niños y niñas de entre 2 y 12 años a partir de datos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud.

Uno de los principales hallazgos fue que los menores de cinco años con baja talla presentaron, en promedio, una ingesta menor de energía, proteínas y zinc. En ese mismo grupo etario también se observaron menores consumos de calcio y magnesio. Sin embargo, al considerar las diferencias en el consumo total de calorías, el calcio fue el único nutriente que mantuvo una asociación significativa con la baja talla en ese grupo de edad.

Las diferencias según el consumo de lácteos resultaron llamativas. Entre los menores de cinco años que nunca o casi nunca consumían lácteos, la prevalencia de baja talla fue del 11,6%. En cambio, entre quienes los consumían diariamente, esa cifra bajó al 6,6%.

Los autores señalaron, no obstante, que la comparación entre todas las frecuencias de consumo no alcanzó significación estadística, y atribuyeron ese resultado en parte a la cantidad reducida de niños que directamente no consumían lácteos, por lo que indicaron que ese aspecto requiere mayor investigación.

El estudio incluyó además una proyección hipotética sobre el impacto del yogur. Casi el 78% de los niños analizados consumía menos de una porción diaria de 120 gramos. La simulación estimó que, entre los menores de cinco años, completar esa porción se asociaría con una reducción relativa del 9,2% en la prevalencia de baja talla. Los propios investigadores aclararon que se trata de un escenario hipotético y no de una intervención concreta realizada sobre los participantes del estudio.

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