Las calas, que están en plena floración, es una planta que solemos tener en el jardín, pero que además puede cultivarse dentro de casa.

Nuestro amigo jardinero, Germán Ruiz, explicó en LU5 que florece desde ahora hasta mediados de verano y que, de acuerdo con el Feng Shui, «simboliza la limpieza energética y nuevos comienzos».
Ruiz explicó que la parte blanca característica de la cala, conocida como espata, no es en realidad la flor sino una hoja modificada que protege a la verdadera inflorescencia, ese pequeño elemento amarillo que emerge en el interior. «La parte blanca es un apéndice que protegería a la flor», precisó el jardinero, aclarando así un error frecuente entre quienes cultivan esta planta.
Según el experto, la cala es originaria de Sudáfrica y crece de manera natural en los márgenes de ríos, lagos y arroyos, lo que explica su afinidad por la humedad.

En la Norpatagonia, indicó Ruiz, conviene ubicarla a media sombra, ya que el sol directo de la región puede quemar sus hojas.
Añadió también que la planta no se desarrolla a partir de un bulbo sino de un rizoma, es decir, una raíz engrosada y modificada de la que brotan las hojas, similar en ese aspecto al lirio.
Ruiz señaló que la cala recibe distintos nombres según la región: flor de pato, lirio de agua, cartucho, alcatraz o cucurucho, este último por la forma característica de su espata.
Cuidados
En cuanto a los cuidados, Ruiz recomendó que, una vez concluida la floración, se corte la vara floral y se comience a fertilizar la planta con productos ricos en nitrógeno, para que acumule energía y retome su crecimiento. También señaló que el rizoma puede dividirse en dos o tres partes antes del inicio de la primavera, lo que permite multiplicar los ejemplares cada temporada.
