Construyó un avión en su garage y voló hasta hasta Chubut

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Adrián Callejón es licenciado en informática pero, además, tiene otra actividad a la que dedica gran parte de su vida: la aviación. Quienes están en este rubro en su mayoría son pilotos. Adrián llevó su pasión por los vehículos aéreos más allá y decidió construir su propio avión.

El proyecto de construcción lo comenzó hace seis años, pero su sueño se remonta a la década del ochenta cuando era apenas un adolescente de 14 años. Por esa época leía revistas de aeromodelismo y una de ellas era Lúpin. Allí encontró unos planos de un diseñador francés y puso manos a la obra para construirlo. Comenzó con ayuda de un carpintero de la escuela técnica a la que asistía pero su padre le impidió continuar con el diseño porque lo consideraba peligroso.

El sueño estuvo en pausa casi tres décadas hasta que en 2017 viajó a Estados Unidos al Festival SunNFun, uno de los shows más grandes del mundo de aviación. Le fascinó tanto todo lo que vio allí que sintió que renacía con más fuerza su amor por la aviación y ahí retomó su sueño de la adolescencia.

En ese momento su amigo Juan Luis, aeromodelista, le recomendó que hable con Miguel Scheinin, un piloto y constructor de aviones experimentales. Él había diseñado un avión que se llama “Fácil MS 1/3 Evo. Como su nombre indica, se trata de un diseño sencillo de construir, apto para que lo haga cualquier persona y realizable con materiales de industria nacional. Su perseverancia lo llevó a soldar caño por caño, revestir y pintar su propio “Fácil MS 1/3 Evo”.

El 20 de noviembre de 2017 fue la fecha inicial del proyecto y el garaje de su casa en Adrogué, provincia de Buenos Aires, fue el lugar de trabajo. 

A mediados de 2022 dio por terminada la construcción y el 23 de septiembre hizo su vuelo de bautismo. “Ese día fue tremendo”, remarcó Adrián en diálogo con LU5 y relató: “Había terminado de ajustar todos los tornillos, había revisado todo. Le dije a Miguel Scheinin que iba a hacer un recorrido en la pista carreteando para ver cómo reaccionaba. Se notaba que estaba todo bien. Después vino Germán, se subió él también para probarlo y lo vi pasar a unos ocho metros de altura de la pista, me puse a llorar porque no podía creer lo que estaba pasando. Luego volamos los dos juntos y ahí empezó mi proceso de adaptación a ese avión”.

En cada tramo de la construcción, cumplió con cada una de las inspecciones realizadas por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Tras la inspección final, entregó los libros de vuelo, realizó los mantenimientos indicados y recién allí quedó habilitado de forma definitiva. 

Con todo en orden, la primera escapada oficial fue rumbo a Mendoza. En enero de este año hizo el tramo más largo hasta ahora, hacia la localidad de Trevelin, provincia de Chubut. 

En total, Adrián tiene acumuladas más de 237 horas de vuelo, es decir unos 50.000 kilómetros, a 130 kilómetros por hora. El avión cuenta con un peso máximo de despegue de 600 kilos, una velocidad de crucero de 90 Mph y tiene una autonomía de seis horas.

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