El UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) presentó un informe sobre la baja en la natalidad en Argentina que señala que dos de cada diez mujeres de entre 18 y 24 años manifiestan que no desean tener hijos.

En la Columna Bellas y Fuertes, la periodista Ailín Trepiana entrevistó a Jimena Cartechini, Oficial de Comunicación de UNFPA Argentina, quien destacó que las condiciones económicas y de cuidado explican el 62% de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los deseados.
Cartecini reveló que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años en el país no tiene los hijos que quisiera tener. La cifra surge de una encuesta de 1.500 casos llevada a cabo en todo el territorio nacional con una población de mujeres y varones de entre 18 y 70 años.
La referente de UNFPA explicó que el objetivo del estudio fue ir más allá de los números e indagar en las motivaciones detrás de la baja de la natalidad.
Según señaló, la discusión pública muchas veces se queda en las cifras sin profundizar en las razones que las explican. El dato que consideró más llamativo fue precisamente esa brecha: casi seis de cada diez personas en edad reproductiva quisieran tener más hijos de los que efectivamente tienen.

La funcionaria de UNFPA Argentina describió ese fenómeno como una “brecha de fecundidad” que no ha sido alcanzada, es decir, una distancia entre el deseo y la realidad reproductiva de la población.
Según indicó, detrás de esa brecha aparecen una serie de condicionantes que el estudio identificó: las dificultades económicas, la inestabilidad laboral, el acceso a la vivienda y la distribución desigual de los cuidados son los factores que más condicionan la posibilidad de concretar los proyectos familiares.
Sobre el debate en torno a la relación entre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y la caída de la natalidad, Cartecini fue categórica: “La evidencia no nos indica un vínculo entre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo y la baja de la natalidad“.
Remarcó que la natalidad viene bajando a nivel global y también en Argentina desde el año 2014, es decir, seis años antes de que se aprobara la ley de interrupción voluntaria del embarazo.
