Grupo Adama, un proyecto que se dedica al rescate de la historia arqueológica en obras en construcción

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Cuando se realiza algún tipo de obra, sea pública o privada, de gran magnitud y se requiere de movimientos de suelos, es necesario el peritaje del lugar para determinar si hay material de interés arqueológico.

En este sentido, Grupo Adama se especializa en la realización de peritajes patrimoniales para la preservación de bienes culturales y naturales en contextos de trabajos que realizan tareas de movimientos de suelos para diversos tipos de obras.

Se trata de un equipo interdisciplinario compuesto por graduados y estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Rosario.

Ana Igareta es asesora e integrante del Grupo Adama. En diálogo con LU5 explicó el trabajo que realizan: “Intervenimos en dos circunstancias; la primera es en el inicio de obra, antes de que se haga cualquier cosa que tenga que ver con la construcción. La otra circunstancia es en el control de obra, cuando ya se está trabajando y ya hay maquinarias excavando. Una vez iniciada la obra, si aparece algo que no se pudo rescatar antes, se hace en ese momento el rescate”.

Según Igareta, “cada vez se está excavando más el subsuelo porque se hacen edificios más grandes que requieren profundidades mayores, entonces hay bases que tienen hasta a 20 metros de profundidad”. Eso va avanzando sobre el patrimonio enterrado, ya sea arqueológico o paleontológico. “Son territorios de miles de años de poblamiento y nuestra función es tratar de salvar todos los objetos y toda la información para que la obra pueda avanzar”, puntualizó la asesora del Grupo Adama.

Para desarrollar un adecuado proceso de peritaje y rescate de material e información, se debe lograr un trabajo coordinado con las empresas encargadas de las obras. “Hay una idea de que por culpa nuestra se paraban las obras, eso nos daba mala prensa y mala interacción con las empresas que trataban de hacer este tipo de actividades”, contó Igareta.

“En los últimos años se revirtió esta situación, aprendimos que nos conviene a todos trabajar cooperativamente con las empresas y que es mejor que nos llamen a tiempo. Eso nos permite hacer intervenciones y no tenemos que frenar la obra. Es redituable porque ellos después pueden trabajar tranquilos”, detalló.

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