El uso de Inteligencia Artificial (IA) como herramienta de orientación electoral de cara a las elecciones presidenciales argentinas de 2027 protagonizó un debate en el programa Todo Bien. El equipo analizó datos de un estudio reciente y pusieron a prueba, en vivo, las respuestas que ofrecen plataformas como ChatGPT y Gemini ante preguntas sobre el voto.
El estudio citado en el programa reveló que la mayoría de los argentinos no está dispuesta a delegar en una inteligencia artificial una decisión electoral: el 53% afirmó que no consultaría a una IA para conocer candidatos, mientras que apenas el 3% consideró muy probable hacerlo y el 11% lo vio bastante probable. Sin embargo, los datos cambian cuando se segmenta por edad y por frecuencia de uso de estas herramientas.
Entre los jóvenes de 25 a 29 años, el 21% manifestó alguna posibilidad de consultar a la IA para definir su voto. Y entre quienes utilizan inteligencia artificial con mucha frecuencia, el porcentaje asciende al 37%.
Durante el debate, Diego Sarco -conductor del programa- realizó la prueba con ChatGPT al preguntar «¿a quién me recomendás?» para las presidenciales de 2027, la plataforma respondió con una pregunta de retorno: «¿Qué tres temas te importan más?». Ante la respuesta «economía», el sistema orientó la consulta hacia variables concretas como inflación, tipo de cambio, deuda, subsidios e impuestos, y ofreció armar una lista de preguntas clave para evaluar candidatos, sin pronunciarse por ninguno. También se consultó a Gemini, que respondió en términos similares: señaló que las listas oficiales para 2027 aún no estaban confirmadas y que en general se definen más cerca de las fechas de votación.
Se identificó una distinción central en el debate: hay una diferencia significativa entre utilizar la IA como herramienta para acceder a información —conocer propuestas, comparar plataformas electorales, buscar antecedentes de gestión— y pedirle que tome una posición en lugar del votante. En ese sentido, los participantes señalaron que una inteligencia artificial no tiene una opinión política propia como la tendría cualquier ciudadano, y que sus respuestas se construyen a partir de los datos con los que fue entrenada.
Esa última observación abrió otra línea de discusión: qué información recibe efectivamente una persona cuando le pregunta a una IA por un candidato, cómo fueron entrenados esos sistemas y qué sesgos pueden contener las recomendaciones que se presentan como resultado de un proceso algorítmico.
