El veterinario Sergio Gómez advirtió en LU5 que la pelusa del álamo y el uso de desodorantes, saumerios y perfumes ambientales se encuentran entre las principales causas de reacciones alérgicas en perros, y explicó cómo identificar los signos clínicos que deben alertar a los dueños de mascotas.
El especialista señaló que la época en que el álamo libera su característica pelusa blanca representa un problema serio para muchos animales. Según Gómez, esa pelucita se introduce en las vías respiratorias del perro y puede desencadenar estornudos persistentes, conjuntivitis y congestión nasal, la misma sintomatología que experimentan los seres humanos durante los picos de alergia estacional. Aclaró, no obstante, que no todos los perros son sensibles: hay animales a los que la pelusa no les genera ninguna reacción.
En cuanto a las secreciones nasales, Gómez estableció una distinción clara. Una gotita transparente que escurre por la nariz puede ser normal, explicó, pero cuando esa secreción presenta color verde, amarillo o rojizo, ya no lo es. Si a esa agüita transparente se suma el estornudo, el veterinario indicó que es señal de alergia; si no hay estornudo pero aparece la secreción, probablemente el animal olfateó algún irritante puntual, como un producto de limpieza o una planta.

Gómez también advirtió sobre el uso de saumerios y de los dispensers automáticos de perfume que liberan un spray a intervalos regulares. Relató el caso de un paciente que llegó a la consulta en muy mal estado, con los ojos irritados, y cuya causa resultó difícil de identificar porque la dueña negaba usar ningún producto. Finalmente se descubrió que el perro había aprendido el horario en que el dispenser disparaba el aerosol y se colocaba justo enfrente, recibiendo el chorro directamente en los ojos.
El veterinario subrayó una diferencia conceptual importante entre los seres humanos y los animales en lo que respecta a la consulta clínica. Las personas tienen sintomatología, es decir, pueden describir lo que sienten; los perros, en cambio, tienen signología: presentan signos clínicos observables como el estornudo, la tos o la renguera. Por eso, enfatizó Gómez, cuando un perro estornuda de manera persistente, el dueño debe buscar la causa en el entorno en lugar de ignorarlo.
En esa misma línea, el Vete mencionó el uso de insecticidas como otro factor de riesgo. Explicó que al aplicar productos como el Raid para combatir las moscas, los insectos agonizantes quedan en el aire y los gatos suelen atraparlos y comérselos, lo que les provoca irritación en la boca, babeo, tos o estornudos. La recomendación general del veterinario fue retirar a las mascotas del ambiente mientras se usan este tipo de productos y ventilar bien antes de que el animal regrese.
