La cobertura de vacunación infantil en Argentina registró una caída pronunciada en la última década, según datos presentados por el Ministerio de Salud de la Nación al lanzar una nueva plataforma digital que permite consultar en tiempo real el avance de la inmunización provincia por provincia.
La herramienta, disponible en argentina.gov.ar/salud, fue descripta desde el ministerio como inédita: por primera vez cualquier ciudadano, medio de comunicación o equipo de gestión sanitaria puede ver con un clic cómo evoluciona la vacunación en cada provincia y compararla con el resto del país. Antes, según explicaron desde la cartera sanitaria, esa información estaba dispersa en reportes anuales que dificultaban el seguimiento.

Los números que motivaron el lanzamiento son contundentes. En 2014, la primera dosis de la triple viral —la vacuna que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas— alcanzaba el 95% de cobertura. Diez años después, esa cifra cayó al 82%. El dato más preocupante, sin embargo, es el de la segunda dosis: pasó del 96% al 46% en el mismo período.
Para dimensionar el problema, la plataforma recuerda que se necesita al menos el 95% de cobertura con ambas dosis para que una comunidad esté protegida como conjunto, lo que se conoce como inmunidad colectiva. Argentina está hoy lejos de ese umbral. Organismos internacionales como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud ubican al país entre los ocho de la región que no llegaron al 90% de cobertura con los esquemas completos. Se trata, además, de una tendencia regional, no exclusiva del país, según los datos de la Organización Panamericana de la Salud.
Desde la Dirección Nacional de Epidemiología reconocieron que no todas las provincias cargan los datos de la misma manera ni con la misma velocidad: algunas lo hacen al instante, otras a los pocos días. El objetivo declarado es que con el tiempo todas las jurisdicciones logren una carga cada vez más inmediata para acercarse a resultados verdaderamente en tiempo real.
El gobierno planteó un doble propósito para la herramienta: por un lado, ofrecer a las provincias información para detectar dónde están las brechas y reforzar sus estrategias de vacunación; por otro, brindarle a la sociedad datos claros y confiables para que pueda exigir respuestas si la cobertura no mejora.
