El economista Gonzalo Echegaray analizó los créditos UVA anunciados para la compra de automóviles en Argentina y advirtió sobre la importancia de realizar simulaciones financieras antes de comprometerse con cualquier línea de crédito de este tipo.
Echegaray explicó que, a diferencia de lo que ocurre con los créditos hipotecarios para vivienda, los préstamos UVA destinados a la compra de autos presentan una particularidad que los hace más riesgosos para el tomador: la depreciación del bien.
Según el economista, desde el momento en que se retira un vehículo cero kilómetro, su valor puede caer entre un 20 y un 30%, lo que implica que, durante gran parte del plazo del préstamo, el valor del bien es inferior a la deuda contraída.
A esto se suma, según Echegaray, la tasa de interés. El economista señaló que los créditos UVA para autos se están ofreciendo a una tasa de UVA más 19 puntos, un nivel que consideró elevado en comparación con el financiamiento a tasa cero al que el mercado argentino suele estar más acostumbrado.
En ese sentido, subrayó que existe cierta falta de transparencia en torno a las condiciones reales del financiamiento y recomendó negociar con los concesionarios y prestar especial atención al precio inicial del bien.
El economista precisó que la cuota puede representar hasta un 35% del valor del bien, y vinculó esa cifra con la realidad de los ingresos en distintas regiones del país, incluyendo Neuquén, donde los salarios locales podrían relativizar el acceso a este tipo de financiamiento.
Uno de los puntos centrales del análisis de Echegaray fue la relevancia de la simulación financiera. «La simulación es lo mejor que uno puede tener y hay que tenerla antes de sacar cualquier crédito», afirmó el economista.
Explicó que la herramienta permite calcular cuánto se paga de cuota por cada 100 mil pesos del valor del auto y durante cuánto tiempo, lo que a su vez permite determinar cuántos tramos de esa cuota puede afrontar el comprador con su ingreso mensual.
Según Echegaray, el orden correcto para tomar una decisión de este tipo es, primero, evaluar las condiciones del financiamiento a través de la simulación; segundo, comparar distintas líneas de crédito disponibles; y recién después definir qué vehículo se puede adquirir en función de la mejor opción identificada. «Lo importante para ver si es caro o barato el financiamiento, no el bien, es ver la simulación y poder compararla con otra», precisó.
