Lucía Guerrero, productora artesanal de queso de cabra: «Lo hizo mi abuela, mi mamá, y lo sigo haciendo yo»

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Desde el paraje Paila Leche, Lucía Guerrero, elabora artesanalmente queso de cabra. Mantiene viva una tradición familiar que se remonta a su abuela y que hoy sostiene junto a su marido a 30 kilómetros de Andacollo y a unos 45 kilómetros de Chos Malal.

Lucía explicó en LU5 que el paraje Paila Leche es un lugar muy pequeño, de apenas cinco o seis casas. En las décadas de 1960 y 1970 la zona tenía mucha más población, en su mayoría pirquineros y familias con animales y huerta.

Guerrero nació y se crio en Paila Leche, se fue durante un tiempo a Andacollo para que sus hijos pudieran asistir a la escuela, pero finalmente decidió regresar al campo con su marido. «Cuando no tenés un trabajo, sin relación de dependencia, se pone medio feo estar en el pueblo», explicó.

Al regreso del campo fue cuando se consolidó como quesera. Guerrero aclaró que la práctica no es nueva para ella: siempre ayudó a ordeñar y aprendió el oficio junto a su madre. «Hacemos queso de chiva bien artesanal, una tradición que hizo mi abuela, mi mamá, y bueno, la sigo haciendo yo», afirmó. También destacó que su hermana, que vive pegada a su casa en el paraje, participa en la elaboración.

El proceso que describió la productora es completamente artesanal. Todo comienza con el ordeñe de entre 20 y 30 chivas, que produce poco más de medio litro de leche cada una.

Para obtener un kilo de queso se necesitan aproximadamente 8 litros de leche de cabra, lo que convierte la producción en una tarea que exige contar con un número considerable de animales.

Lucía señaló que, a diferencia de la leche de vaca con la que se necesitan alrededor de 10 litros por kilo, la leche de cabra es «un poco más gordita».

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