La ciudad de Neuquén celebra sus 122 años de fundación con una mirada retrospectiva sobre su transformación, desde un arenal sin agua hasta una ciudad cosmopolita construida con el esfuerzo colectivo de sus primeros pobladores.
El periodista Mario Cippitelli, integrante de la redacción de LMNeuquen y también con un gran paso por LU5, reflexionó en diálogo con Alejandro López en Al Final de Todo sobre los hitos que marcaron el desarrollo de la capital neuquina y la identidad que forjaron sus pioneros.

Cippitelli se refirió sobre los cambios profundos que experimentó la ciudad en poco más de un siglo, señalando que la transformación fue “brutal”. Recordó que en su infancia la calle islas Malvinas era el límite hasta donde los chicos se aventuraban a jugar, y que caminar hasta el río Neuquén para pescar era toda una hazaña. “Me parece una locura eso ahora que lo veo, y no es que pasaron tres siglos, pasaron 50 años”, afirmó.

Uno de los ejes del relato fue el carácter cosmopolita con el que nació Neuquén. Según Cippitelli, en los primeros tiempos había más ciudadanos chilenos que argentinos en la ciudad, y prácticamente nadie había nacido allí. La primera beba registrada oficialmente fue Juana Amalia Bustingorry hecho que, en palabras de Mario, “fue todo un acontecimiento”. Esa mixtura cultural se expresó también en la vida asociativa de la época: existían la Asociación de Neuquinos, la Asociación de Entrerrianos, el Club Santafesino y agrupaciones de sanjuaninos, entre otras.
Cippitelli identificó la década del 70 como “la primera gran explosión migratoria”, impresionante en su magnitud, a la que siguieron las oleadas de los años 80 y 90 impulsadas por la actividad petrolera, cuando llegaba mucha gente joven, sola o con hijos pequeños. El resultado fue un crecimiento demográfico imposible de calcular con precisión: “De un año para el otro te cambian 20.000, 25.000, 30.000 personas”, indicó.

El periodista también destacó las particularidades urbanísticas de Neuquén. Según explicó, cuando el fundador Bouquet Roldán trazó la ciudad, no siguió el diseño español tradicional —con plaza central y poder político, religioso y administrativo a su alrededor— sino que se inspiró en La Plata, ciudad fundada 22 años antes, incorporando diagonales que le dieron aire a la traza urbana. Además, Neuquén no se fundó de norte a sur como era habitual, sino en forma paralela a las vías del ferrocarril, porque, en opinión de Cipitelli, “Neuquén nació del ferrocarril”. Esa decisión original determinó que, a diferencia de otras ciudades donde el tren quedó en la periferia, en Neuquén el ferrocarril terminó en el centro mismo.

Las condiciones iniciales de la ciudad fueron extremadamente duras. Cippitelli recreó la escena en que Bouquet Roldán intentaba convocar profesionales y gente de oficio en Buenos Aires y debía responder a sus interlocutores que la nueva ciudad no tenía agua pese a estar rodeada de dos ríos, y que el suelo era “un arenal”, “un tobogán de arena que llega hasta el río”. “Sin embargo vino la gente apostando a hacer ese pueblo”, subrayó el historiador, destacando el espíritu pionero como el motor de todo lo que vino después.

La escasez económica era una constante. Cipitelli recordó que Neuquén era entonces un territorio nacional que dependía del gobierno central, y que los sueldos de policías y docentes podían llegar con hasta cinco meses de atraso. Pese a ello, los vecinos avanzaron. “Toda la red de agua de una gran parte de ese primer caserío se hizo por obra de los vecinos, pagada por los vecinos”, afirmó, y describió cómo se organizaban rifas para financiar obras comunitarias, mientras traer agua potable “era un milagro”.
En ese contexto, la construcción del Dique Ballester en 1910 representó un paso fundamental. Cippitelli evocó con admiración cómo, con la tecnología de la época, a pico y pala, se levantó esa primera represa que terminó regando todo el Alto Valle. Destacó además la figura del ingeniero César Cipolletti, cuya obra hidráulica fue determinante no solo para la región sino también para Mendoza, provincia donde sus restos descansan junto a los de su esposa.

Fue Cipolletti quien sugirió por primera vez, al estudiar los ríos por encargo del presidente Roca, que podía construirse una represa en una angostura del río Limay —lo que décadas más tarde se convirtió en El Chocón—, aunque murió en alta mar antes de poder entregar personalmente ese informe. “Fue un prócer Cipolletti”, sostuvo el historiador.
Otro hito que Cippitelli recordó fue la fiesta del puente carretero de 1937, cuando una empresa terminó la obra antes de lo previsto y el gobierno no tenía fondos para celebrar el acontecimiento. Fueron los propios vecinos de Neuquén y Cipolletti quienes organizaron kermeses y rifas para financiar los festejos. “Se hizo una fiesta tan bonita, tan pueblerina”, describió, y señaló que esa integración entre neuquinos y cipoleños fue clave en la historia de la región. En su opinión, después del ferrocarril, el segundo gran paso fue la inauguración del puente carretero, que permitió dejar de cruzar el río en balsa.
Lo destacable en esos tiempos también fueron los avances en salud pública, que llegaron muy tarde a la región. Recordó que enfermedades que hoy son tratables resultaban mortales en aquel Neuquén precario, y que la vinchuca, transmisora del mal de Chagas, era una amenaza cotidiana. Cippitelli destacó dos datos concretos: cuando se erradicaron las escuelas rancho, el mal de Chagas bajó significativamente; y en el primer año en que se implementó un plan provincial de vacunación, la mortalidad infantil se redujo a la mitad. “Con vacunarse nada más”, enfatizó.
Al cerrar su reflexión, Cippitelli insistió en que toda esa felicidad comunitaria que muestran los testimonios de época “se hizo con mucho sacrificio” y con un espíritu pionero que, a su juicio, la sociedad actual no siempre comprende o valora. “A veces la gente no lo entiende; ni siquiera se saluda con los de la cuadra”, señaló, contrastando el individualismo presente con la solidaridad que fue condición de supervivencia para quienes construyeron Neuquén desde la nada.
