Rutas en la región: Sarco narró la odisea que vivió en la Ruta Provincial 69

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El deterioro de las rutas provinciales de la región neuquina y rionegrina ocupó el centro del debate en LU5, cuando el conductor Diego Sarco relató en detalle la odisea que vivió la noche anterior al intentar llegar a Villa Manzano por la Ruta Provincial 69, un camino que conecta San Isidro, Villa Manzano y El Chañar, y que según describió se encuentra en estado crítico.

Diego explicó que tomó la Ruta Provincial 69 después de cruzar el puente del Dique Ballester y girar en la rotonda de Barda del Medio, en lugar de continuar por la Ruta 151 hacia Sargento Vidal. Desde ese punto, relató que la circulación era caótica: una hilera de camiones de la industria petrolera avanzaba en dirección a Sargento Vidal y otra columna venía desde El Chañar, todos a paso de hombre debido al estado de la calzada. «Yo venía a 60, más de eso no podías ir porque tampoco podés sobrepasar porque del otro lado venían muchos camiones», describió.

Fue en ese contexto cuando Diego no pudo esquivar un pozo a tiempo. Según contó, al verlo ya era demasiado tarde para volantear sin invadir el carril contrario, donde circulaban vehículos, y tirar hacia la banquina tampoco era una opción segura. «Cerré los ojos y sentí el impacto de la llanta en el pozo», dijo. Agregó que lo primero que hizo fue aferrarse con fuerza al volante ante el temor de que la cubierta reventara y el volante se le fuera de las manos.

La rueda resistió en un primer momento y llegó a Villa Manzano, donde estacionó y comprobó que todavía tenía aire. Sin embargo, al salir del evento al que había asistido, la rueda ya estaba completamente baja.

Con ayuda de vecinos del lugar, cambió la rueda delantera izquierda por el auxilio. Antes de partir, los propios pobladores de Villa Manzano le advirtieron que anduviera con cuidado por la banquina a la altura del puente de Barda del Medio, donde también hay pozos importantes.

La segunda complicación llegó cuando Diego intentó salir del pueblo sin GPS, confiando en las indicaciones de los vecinos. Se desvió por una calle de tierra y, al volver sobre sus pasos ya cerca de la ruta, sintió un nuevo ruido en la rueda: el auxilio también se había desinflado. «No, no puede ser. ¿Qué pasó acá? Si no estaba pinchada», recordó haber pensado.

Sin otra rueda de repuesto y sin poder ingresar a la aplicación de su seguro por no recordar la clave, la conductora quedó varada de noche en Villa Manzano.

Finalmente, a través de los teléfonos de emergencia que figuraban en la aplicación del seguro, logró contactarse y en poco más de cuarenta minutos llegó una grúa. El conductor del servicio, según comentó Diego, le explicó que nadie había aceptado el viaje inicialmente a través del sistema digital, y que él había decidido salir porque había tenido un día flojo de trabajo y estaba a punto de acostarse cuando llegó el llamado de la aseguradora. «Si no, no salgo. Nadie sale hasta ahora a hacer un laburo», le dijo el joven, según recordó la conductora.

Ya en una gomería de la ciudad que trabaja las veinticuatro horas, el gomero determinó que ninguna de las cubiertas estaba pinchada. El problema del auxilio era otro: el talón —la parte de la cubierta que hace contacto con el aro— estaba oxidado por el desuso prolongado, lo que impedía un cierre hermético y provocaba que el aire se escapara con el peso del vehículo. El mecánico lo pulió, le aplicó un antioxidante y lo infló correctamente. Sarco llegó a su casa pasadas las dos de la mañana.

Fue al acostarse cuando el conductor del programa Todo Bien dijo haber reflexionado sobre el verdadero alcance de lo ocurrido. «Fui víctima de lo que uno habla todos los días aquí en la radio, lo cual quiere decir que nadie está exento de tener un accidente en las rutas desastrosas que tenemos en la región», señaló. Y de inmediato su relato personal se convirtió en una denuncia más amplia, centrada en los trabajadores de la industria petrolera que recorren esas rutas a diario sin otra alternativa. «No se puede vivir así. Es gente que sale a laburar y que debería tener la seguridad en las rutas que lo llevan a su trabajo», afirmó.

Diego apuntó a la contradicción que, en su opinión, representa el estado de esas vías en relación con la importancia económica de la zona.

Sarco cerró su relato reconociendo que lo suyo quedó en una anécdota con final afortunado, pero subrayó que no todas las historias terminan igual.

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