La capital de Dinamarca, Copenhague, es conocida actualmente como la “Ciudad Esponja”, debido a la lucha que afronta contra el cambio climático y la contaminación ambiental.

En su columna en Viento a Favor, Alejandra Calquín, comentó que la ciudad dinamarquesa, se encuentra amenazada y con riesgo de quedar sumergida bajo el agua del mar ante el aumento de los volúmenes de aguas pluviales.
Frente a este panorama la ciudad debió reconvertirse desplegando esfuerzos de ingeniería para absorver los efectos de este flagelo climático, combinando naturaleza con planificación estratégica para que calles, parques y plazas, trabajen como una red que retiene, filtra y administra el flujo hídrico.
La capital danesa transformó en los últimos años distintos sitios con más de 300 proyectos, y paso a considerarse como un laboratorio mundial de resiliencia urbana.

Alejandra explicó que Copenhague se encuentra construida a lo largo del estrecho de Oresund, en un humedral drenada. Esta situación la ubica como una de las ciudades del mundo más expuestas al riesgo de quedar sumergida con el aumento del nivel del mar.
Las viviendas, el transporte, los residuos y las energías alternativas, son cada uno de los motores que impulsan la descarbonización.
En 2019, Copenhague, se fijó el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2025, un propósito por aquel entonces único en el mundo. No obstante, todavía deberá esperar un poco esta neutralidad estimando que podría darse en 2027, 2028 o en 2030.
