En su columna semana, el veterinario Sergio Gómez nos presentó cuidados y comportamiento de los perros durante los paseos. Además, se detuvo a analizar las situaciones en las que un perro puede morder.
Gómez subrayó la importancia de salir siempre con correa y bolsita, y destacó que recoger los excrementos no es solo una cuestión de convivencia urbana, sino también de salud pública.

Para dimensionar el problema, Gómez ofreció algunos datos concretos: según explicó, un perro puede llegar a orinar hasta dos litros a lo largo del día, y producir aproximadamente 300 gramos de materia fecal. Multiplicado por la cantidad de perros que circulan diariamente por las calles, el veterinario señaló que la acumulación equivaldría a varios camiones volcadores de desechos. «Ojalá empecemos a tomar conciencia de eso», dijo.
En cuanto al equipamiento para el paseo, Gómez recomendó utilizar siempre correa y collar como mínimo, aunque expresó su preferencia por el pectoral o pretal para aquellos perros que ya están habituados a caminar con correa. Según explicó, el pretal evita la presión sobre el cuello y resulta más cómodo para el animal. Sin embargo, aclaró que no hay una regla universal: hay perros que con pretal tiran con la misma fuerza que con collar, y en esos casos puede ser preferible optar por el collar para tener mejor control.
Agresión
El Vete distinguió al menos tres tipos de agresión: por miedo, por defensa de territorio y la denominada «agresión redirigida». Esta última, explicó Gómez, ocurre cuando dos perros se están ladrando entre sí a través de una reja y, como ninguno puede alcanzar al otro, el primero que pasa cerca recibe la mordida.
Gómez también advirtió sobre los perros mayores con problemas de cadera o dolor articular, quienes pueden morder no por agresividad sino por dolor. En esos casos, recomendó evitar que los niños se les tiren encima o los manipulen bruscamente, ya que el instinto natural del perro ante el dolor es morder. «El perro no putea ni levanta la mano para pedir que paren», graficó, «ellos tiran un tarascón».

Ante la pregunta de si el estrés también puede desencadenar ataques, el veterinario precisó que en ese caso el mecanismo es el miedo, no el estrés en sí mismo. Y en situaciones especialmente delicadas, como cuando una perra está pariendo, recomendó acercarse con calma, dejar que el animal olfatee y, de ser necesario, colocar un bozal como medida preventiva, incluso en animales de carácter tranquilo.
